¡No mires atrás! 

Esto le envió a decir el Señor a Lot y su familia por vía de sus ángeles en Génesis 19 cuando les dio la oportunidad de huir de la tierra que habitaban y sería destruida por causa del pecado de los habitantes. Sodoma y Gomorra, tierra de perdición. 

Lamentablemente este aviso al parecer no les convenció a todos. Pues la esposa de Lot, en el camino dice la Biblia que miró atrás y de inmediato llegó la consecuencia; se convirtió en estatua de sal. 

No necesariamente sus ojos físicos fueron los que atrás miraron, esto se refiere a su corazón. No se dio cuenta esta mujer que Dios le estaba brindando la oportunidad de salir de la maldición para bendecirla a través de un nuevo comienzo. Pensó más en lo que tenía que era inservible, que lo que Dios le otorgaba que aunque en el momento no lo observaba con ojos físicos, sería lo que necesitaba y lo que permanecería para siempre. 

La mujer de Lot salió de Sodoma, pero Sodoma permaneció en su corazón. ¿Cuantas veces nos pasa algo similar?

Nos enfocamos tanto en lo que teníamos que perdemos lo que de Dios viene. Lamentamos el esfuerzo invertido en cosas, lugares y personas que ya no están, de tal manera que nuestro corazón allí queda y no nos damos la oportunidad de comenzar desde cero.

¡No mires atrás! Deja de anclar tu mente en Sodoma, te haces daño a ti mismo viviendo el ayer, sin hacer nada por tu hoy. Si Dios quitó, es porque quiere DARTE.
¡Es tiempo de soltar y valorar la nueva oportunidad que Dios hoy nos da! 

Declaro en el nombre de Jesús que toda inclinación por el pasado en tu vida se va, que no existirán más quejas por lo que perdiste, que no te convertirás en estatua de sal porque no mirarás atrás y te decides por mirar la nueva tierra que Dios te entrega, ¡AMÉN!